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20 July, 2011

El espíritu de la Pola corre por las venas de todos los colombianos


Carta a mi patria:
¿Cómo estás mi adorada Colombia? Te han maltratado hasta el máximo, te han desangrando hasta la última gota y me preocupa pensar que empezarán a acabar con todo lo lindo y auténtico que te caracteriza. Espero que al bambuco, la cumbia y el ron, no me los toquen, que dejen seguir cocinado los sancochos, el ajiaco y el viudo de pescado a orillas del Magdalena. Que no sea un lujo poder subir a Monserrate a comer tamal con chocolate preparado en un caliente y primitivo fogón..
Te dejé muy joven, me involucré en una cultura nueva y diferente. He recorrido todo cuanto he podido de ésta mi patria adoptada. Si bien nací en ti, ésta en la que resido, ha crecido en mi... Y le soy amante fiel a las dos. Me he sometido a todos los cambios con una sonrisa y sin chistar palabra, estoica gracias al fervor que fluye por estas venas por las que corre la misma sangre de La Pola..
Hoy, diez lustro más tarde, estoy rodeada de una dulce soledad, recordando aquellos amores generosos pero entre un marco permanente de incertidumbre hacia los destinos de mi privilegiado pero azotado país.
Añoro mi terruño natal. A través de los ojos de la nostalgia lo veo a la vez tan extraño como familiar. Te deje moza y hoy estoy añeja. No sé si viviré de nuevo el aroma de tus amaneceres cafeteros, si tendré la dicha de respirar tu aires, deleitar mis ojos cansados en tus paisajes serenos, llorar mis penas adonde lo hiciera Guatavita derramando llanto convertido en esmeraldas y el mío en alivios ...mas lo que si sé con la certeza que acompaña los años, es que te pensaré con fuerza y le pediré a todos por el fin de los odiosos conflictos que nos separan. Por el fin de la avaricia y de los venenos que recorren los caminos y que despiadados dejan un mar de lágrimas a su paso. Pediré porque las llanuras, los campos, las montañas y mares que nos bañan, dejen de ser rutas de escape al mal destructivo y demandado por los poderosos.
Aún te veo linda envuelta en los trajes de danzas típicas que con su vaivén dan forma a tu geografía.. (Acá va la foto plis)
Si supieras cuan maltratada me ha dejado mi viaje, tanto como a ti la intolerancia, la corrupción y la ambición material y ciega. Aunque mi alma está averiada, como vez, como tú, tengo mis facultades intactas. Me emanciparé. Aún te veo fresca y quiero encontrarme en ti. Terminar mi recorrido y descansar por siempre en el seno de tu vasija de barro.
Con todo el amor incondicional y sincero de una hija,
Martha Salavarrieta Mora

1 comments:

lita said...

pheww!!! Me asuste. Crei que tu eras el author de esto tan bonito pero sin duda el producto de una persona un poco deprimida y apachurrada por la vida.